ProyectosMi trabajo se reanuda en octubre con toda seguridad. Sin embargo, me gustaría empezar en breve a dar mis clases particulares en casa, no sólo porque me vayan devolviendo, poco a poco, parte de mi estabilidad económica, sino porque también, y sobre todo, contribuyen a mi estabilidad emocional. Me gusta enseñar, me gusta lo que enseño y me satisfacen, en general, los resultados que obtienen mis alumnos. Es para mí un modo importante de autorrealización. Tanto es así, que desearía dar clases -a poder ser, escogiendo a mis alumnos- hasta que la vida me permita hacerlo.
De momento, preparo anuncios de colores y los voy repartiendo por la ciudad, aunque soy consciente de que éste no es un mes bueno para que alguien me llame, ya que en Oviedo se festeja durante no pocos días a San Mateo. Mi trabajo consiste entonces en la preparación de lo que está por llegar, como ocurre todos los años. Y, aunque no sienta desesperanza, sí me atormenta un poco la ansiedad, marcada también por los atardeceres cada vez más tempranos de esta época rayana con el otoño.
Me he propuesto también comenzar a prepararme para el examen de Francés del Cuerpo de Profesores de Enseñanza Secundaria, y practicar el idioma más intensamente, no sólo leyendo y estudiando los contenidos del temario, sino por otras vías como la televisión, la radio y la prensa, además de la expresión literaria. No estoy segura, en absoluto, de un buen resultado garantizado en junio de 2008, pero sí de que afianzaré y aun extenderé mis conocimientos, lo cual me hará ser todavía más diestra como docente durante este curso.
Por lo demás, mi deseo es comenzar estudios de guitarra clásica con una profesora, cosa que me hace una ilusión tremenda y constituía, hasta ahora, una de mis asignaturas pendientes puesto que, aun siendo una apasionada de la música y de su estudio, no había tenido posibilidad de continuar con ello desde que, a los quince años, terminé Solfeo y Canto Coral en el Conservatorio Superior de Música de Vigo.
Dentro de un rato saldré a comprar unos lienzos para comenzar a pintar unos motivos de pequeño formato.
Pero antes, con calma, y después de haber escrito esto, me tomaré una infusión de azahar, me daré un baño caliente y perfumado, me vestiré y saldré a tomar el sol durante un buen rato.
Luego, nos encontraremos en alguna plaza del casco antiguo, todavía iluminada por el sol, con la misma ilusión que si hiciese una eternidad que no nos vemos.
¡Salud!