Herbario


domingo, septiembre 23, 2007

Recién nacido

Acabo de abrir un weblog en francés para practicar con mi expresión escrita de cara al examen oficial que tendré que hacer el próximo mes de junio de 2008, además de poder perfeccionar lo que sé y ofrecérselo, de buen grado, a mis alumnos actuales y a todos aquéllos a quienes pueda resultarles de interés.

Se titula La cuiellete, 'La cosecha'.

Espero no decepcionar a quien pueda comprenderlo. Recibo, asimismo encantada, sugerencias y posibles correcciones.

Je vous remercie en avance!

R.





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lunes, septiembre 17, 2007

Una preciosa historia






Como Santa Maria feze estar o monge trezentos anos
ao canto da passara, porque lle pedia que lle mostrasse qual era o ben que avian os que eran en Paraiso.

Quena Virgen ben servirá
a Parayso irá.

E daquest' un gran miragre vos quer' eu ora contar,
que fezo Santa Maria por un monge, que rogar
ll'ia sempre que lle mostrasse qual ben en Parais' á

Quena Virgen ben servirá
a Parayso irá.

E que o viss' en ssa vida ante que fosse morrer.
E porend' a Groriosa vedes que lle foi fazer:
fez-lo entrar en ha orta en que muitas vezes ja

Quena Virgen ben servirá
a Parayso irá.

Entrara; mais aquel dia fez que ha font' achou
mui crara e mui fremosa, e cab' ela s'assentou.
E pois lavou mui ben sas mãos, diss': «Ai, Virgen, que será

Quena Virgen ben servirá
a Parayso irá.

Se verei do Parayso, o que ch' eu muito pidi,
algun pouco de seu viço ante que saya daqui,
e que sábia do que ben obra que galardon averá?»

Quena Virgen ben servirá
a Parayso irá.

Tan toste que acababa ouv' o mong' a oraçon,
oyu ha passarinna cantar log' en tan bon son,
que sse escaeceu seendo e catando sempr' alá.

Quena Virgen ben servirá
a Parayso irá.

Atan gran sabor avia daquel cant' e daquel lais,
que grandes trezentos anos estevo assi, ou mays,
cuidando que non estevera senon pouco, com' está

Quena Virgen ben servirá
a Parayso irá.

Mong' alga vez no ano, quando sal ao vergeu.
Des i foi-ss' a passarynna, de que foi a el mui greu,
e diz: «Eu daqui ir-me quero, ca oy mais comer querrá

Quena Virgen ben servirá
a Parayso irá.

O convent'.» E foi-sse logo e achou un gran portal
que nunca vira, e disse: «Ai, Santa Maria, val!
Non é est' o meu mõesteiro, pois de mi que se fará?»

Quena Virgen ben servirá
a Parayso irá.

Des i entrou na eigreja, e ouveron gran pavor
os monges quando o viron, e demandou-ll' o prior,
dizend': «Amigo, vos quen sodes ou que buscades acá?»

Quena Virgen ben servirá
a Parayso irá.

Diss' el: «Busco meu abade, que agor' aqui leixey,
e o prior e os frades, de que mi agora quitey
quando fui a aquela orta; u seen quen mio dirá?»

Quena Virgen ben servirá
a Parayso irá.

Quand' est' oyu o abade, teve-o por de mal sen,
e outrossi o convento; mais des que souberon ben
de como fora este feyto, disseron: «Quen oyrá

Quena Virgen ben servirá
a Parayso irá.

Nunca tan gran maravilla como Deus por este fez
polo rogo de ssa Madre, Virgen santa de gran prez!
E por aquesto a loemos; mais quena non loará

Quena Virgen ben servirá
a Parayso irá.

Mais d'outra cousa que seja? Ca, par Deus, gran dereit' é,
pois quanto nos lle pedimos nos dá seu Fill', a la ffe,
por ela, e aqui nos mostra o que nos depois dará».

Quena Virgen ben servirá
a Parayso irá.

Alfonso X El Sabio: Cantigas de Santa María, "103"


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viernes, septiembre 07, 2007

Proyectos

Mi trabajo se reanuda en octubre con toda seguridad. Sin embargo, me gustaría empezar en breve a dar mis clases particulares en casa, no sólo porque me vayan devolviendo, poco a poco, parte de mi estabilidad económica, sino porque también, y sobre todo, contribuyen a mi estabilidad emocional. Me gusta enseñar, me gusta lo que enseño y me satisfacen, en general, los resultados que obtienen mis alumnos. Es para mí un modo importante de autorrealización. Tanto es así, que desearía dar clases -a poder ser, escogiendo a mis alumnos- hasta que la vida me permita hacerlo.

De momento, preparo anuncios de colores y los voy repartiendo por la ciudad, aunque soy consciente de que éste no es un mes bueno para que alguien me llame, ya que en Oviedo se festeja durante no pocos días a San Mateo. Mi trabajo consiste entonces en la preparación de lo que está por llegar, como ocurre todos los años. Y, aunque no sienta desesperanza, sí me atormenta un poco la ansiedad, marcada también por los atardeceres cada vez más tempranos de esta época rayana con el otoño.

Me he propuesto también comenzar a prepararme para el examen de Francés del Cuerpo de Profesores de Enseñanza Secundaria, y practicar el idioma más intensamente, no sólo leyendo y estudiando los contenidos del temario, sino por otras vías como la televisión, la radio y la prensa, además de la expresión literaria. No estoy segura, en absoluto, de un buen resultado garantizado en junio de 2008, pero sí de que afianzaré y aun extenderé mis conocimientos, lo cual me hará ser todavía más diestra como docente durante este curso.

Por lo demás, mi deseo es comenzar estudios de guitarra clásica con una profesora, cosa que me hace una ilusión tremenda y constituía, hasta ahora, una de mis asignaturas pendientes puesto que, aun siendo una apasionada de la música y de su estudio, no había tenido posibilidad de continuar con ello desde que, a los quince años, terminé Solfeo y Canto Coral en el Conservatorio Superior de Música de Vigo.

Dentro de un rato saldré a comprar unos lienzos para comenzar a pintar unos motivos de pequeño formato.

Pero antes, con calma, y después de haber escrito esto, me tomaré una infusión de azahar, me daré un baño caliente y perfumado, me vestiré y saldré a tomar el sol durante un buen rato.

Luego, nos encontraremos en alguna plaza del casco antiguo, todavía iluminada por el sol, con la misma ilusión que si hiciese una eternidad que no nos vemos.

¡Salud!


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Escrito el 02/09/07

El cumpleaños

Con la celebración de mi cumpleaños, doy por terminadas las vacaciones. Tan sólo fuimos cuatro días al pueblo, con el fin de que a mamá no le diese tiempo de iniciar discusión alguna; el tiempo justo para disfrutar de cada momento, considerando que, además, ella ya está trabajando por las mañanas.

El día que llegamos la vi conduciendo su coche desde la ventana de la cocina. Buscaba algún sitio para aparcar. Nada más abrir la puerta de casa y verme allí, me habló durante media hora sobre asuntos que me parecieron más o menos interesantes hasta que, pasado ese tiempo, se dio cuenta de un detalle: "¡Pero si todavía no te he dado un beso!" Después de aquello, no me quedaba ya esperanza de que mi cama estuviese hecha, pensé con puerilidad y no sin humor.

La tía A. está mucho mejor, ya en su casa, después de las quemaduras tremendas que la tuvieron ingresada en Zaragoza; la tía P. murió hace unos días; los demás, todos bien, excepto la prima A., que se separa del que fue su marido durante quince años, y el obrero del taller del primo J., a quien seguramente le tengan que practicar un cateterismo, pues tiene el corazón dilatado... Se la veía contenta a pesar de todo porque estábamos allí.

El calor sofocante de la calle no nos impidió salir a dar un paseo y acabar sentados frente al río. Pero volvimos pronto y cenamos con mamá.

Al día siguiente celebramos un agradabilísimo e íntimo encuentro con M. y A., a quienes no veíamos desde hacía un año, exactamente el tiempo que llevan casados. Nos reímos muchísimo y reflexionamos sobre esto y sobre aquello, acompañados de comida y vino suculentos en un palacio del Bierzo bajo una noche clarísima de luna llena.

Y el día 29 cumplí 33 años y lo festejamos en casa con mamá y con amigos en una preciosa velada con charla suficiente para recordar durante algún tiempo, hasta que nos volvamos a reunir, con una mesa puesta con mantel y servilletas bordadas, cubierta de cosas ricas que acompañamos de principio a fin con cava rosado, y de encantadores regalos hechos con gusto y cariño -los besos, los abrazos, la amistad, el diálogo, Rocco y sus hermanos, una gargantilla de plata vieja adornada con cristalitos rojo intenso ¡Mil gracias!- Noche de verano tardío, perfumada de pachouli, iluminada por la luz de las velas sobre los candelabros de siempre de cerámica de Talavera, refrescada por el viento que movía la breve cortina con entredós del salón familiar...

Para dilatar el momento, un café en un bar de la plaza y, luego, una breve despedida hasta el próximo encuentro.



Marc Chagall: El cumpleaños, 1915


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