Herbario


martes, marzo 13, 2007

Una "castañuela"

Como de costumbre, antes de subir al aula de Dibujo y Pintura, paso por el patio a recoger a mis pequeños alumnos, que todavía no llevan reloj ni falta que les hace. Como a algunos ya se les va notando el estirón respecto al año pasado y vienen corriendo como locos en cuanto me ven, a menudo me siento como si necesitase un caparazón. Además, como suelo llevar alguna bolsa llena de materiales para pintar o hacer alguna manualidad que se me haya ocurrido esa misma mañana, creo que les parezco algo así como una maga que llega con un saco de sorpresas. Me gusta verlo de ese modo. En cualquier caso, después de tres años tratando a los mismos niños, no tengo duda alguna de la existencia de un cariño mutuo que deseo perviva en el futuro.


Por su parte, aunque no cargados con bolsas como las mías, a veces los veo llegar con las manos o los bolsillos llenos de cosas -tizas, alambres, hojas, tapones, recipientes, botones, imanes, piedras, conchas, huesos o pepitas de fruta, etc.- que en otro contexto parecerían destinadas al cubo de la basura, pero que en sus manos se convierten en utensilios o juguetes maravillosos y acaban por formar una pequeñísima parte del puzzle que, a medida que crezcan, se convertirá en su mundo.


A. llegó el otro día hasta mí de modo silencioso y sonriente, como si escondiese algo valioso en la mano que quisiera mostrarme. Al abrir la palma vi una concha de almeja y, acto seguido, A. comenzó a hacerla sonar como si fuese una castañuela. Supuse que aquel día se había servido paella en el comedor. Entonces recordé que a su misma edad, a la hora del recreo, me gustaba alejarme un poco de la escuela infantil con otras niñas para coger los granos de unas plantas que brotaban al pie de la tapia del cementerio y con los que preparábamos "arroz". No teníamos miedo; niños y muertos convivíamos en paz y sin molestarnos, rodeados de amapolas al comienzo de la primavera, de cerezas pendiendo de las ramas -y de nuestras orejas-, de hormigas con alas, de tórtolas y mariposas cuando el aire empezaba a espesarse para anunciar la llegada del verano.






-ooOoo-