CasualidadesConocí a Jean Luc Olivier un verano que estuvo en la ciudad con motivo de unos cursos en la Universidad. Ambos asistíamos en aquel momento a clases de conversación sobre literatura francesa en la Alliance. Después de la clase solíamos quedarnos a hablar en algún bar durante una o dos horas. Normalmente venías con nosotros, pero luego, una vez solos, me echabas en cara que hablábamos mucho en francés y que no podías seguirnos. Un día hasta lo llamaste "babayu intelectual" y él se mosqueó tanto que no volvió a quedar si estabas tú presente.
Luego supe que se marchó a Madrid, donde vivía, y entonces le perdí la pista.
Hasta que en el blog maníasmías leí hace unas semanas cosas sobre él, y no solamente eso, sino que maníasmías, a quien conocí en Madrid el verano pasado con motivo de la visita a una exposición de Corot en el Thyssen, es amigo suyo desde hace mucho tiempo y tiene poemas de Jean Luc que también a mí hizo el honor de regalarme una tarde de aquéllas, impresos, bellamente encuadernados y dedicados a mi persona.



