Ana Cano, la presidenta de la Real Academia de la Llingua Asturiana, como portavoz de su organismo, ha manifestado su crispación, y con razón, sobre lo que ocupa ahora una de las polémicas en el Principado. Resulta que al partido que está ahora gobernando se le ha ocurrido dar un impulso a la normalización lingüística del asturiano. Estupendo, pensamos inmediatamente los que este tipo de cosas nos parecen de recibo... El caso es que Ana Cano, visto lo visto, se dirigió a los medios para señalar un "pequeño matiz" a la propuesta, que no es otro que el de establecer que es imposible la normalización de una lengua sobre la base de que ésta no tenga validez legal, es decir, no esté oficializada.
Todavía quedan entonces muchos pasos por andar y espero que no desistan en su empeño. Pero mientras una mayoría asturianohablante siga pensando que no es asturiano en lo que piensa y en lo que habla sino un castellano adulterado de andar por casa en zapatillas y bata, habrá que luchar fuerte para cambiar mentalidades respecto a la consciencia de la lengua, y luego respecto a su apreciación.
El caso es que hay gramáticas, manuales, diccionarios, libros, DVDs, CDs y otras cosas publicadas en asturiano, hecho que me sorprendió vivamente y que desconocía antes de venir a vivir aquí, pero a falta de una oficialidad, y sospecho que aún con ella, irían destinados a una escasa minoría. Y ocurre que esa minoría tiende a sustentar su lengua en imágenes y distintas manifestaciones relativas al folclore, como sigue sucediendo en algunos sectores en Galicia. Eso sí, a la gente pudiente que no le quiten su banda de gaitas en homenaje a los recién casados que salen del templo, por poner un ejemplo entre un millar.
Utilizar el asturiano en Asturias es para hablar de manera corriente con los paisanos, o para los que saben de letras y de lenguas como filólogos, políticos y neohippies, o para Xuan Bello, personaje que considero héroe romántico de nuestro tiempo. En realidad, para todo el mundo, pero mientras que para unos no es más que para pasar el rato, para los otros es un compromiso vital.
Sé que no soy ejemplo de nada; tampoco de asturiana. Mientras tanto saco mi cuaderno y voy apuntando términos que desconozco para ponerlos en práctica cuando me sea posible.
Todavía quedan entonces muchos pasos por andar y espero que no desistan en su empeño. Pero mientras una mayoría asturianohablante siga pensando que no es asturiano en lo que piensa y en lo que habla sino un castellano adulterado de andar por casa en zapatillas y bata, habrá que luchar fuerte para cambiar mentalidades respecto a la consciencia de la lengua, y luego respecto a su apreciación.
El caso es que hay gramáticas, manuales, diccionarios, libros, DVDs, CDs y otras cosas publicadas en asturiano, hecho que me sorprendió vivamente y que desconocía antes de venir a vivir aquí, pero a falta de una oficialidad, y sospecho que aún con ella, irían destinados a una escasa minoría. Y ocurre que esa minoría tiende a sustentar su lengua en imágenes y distintas manifestaciones relativas al folclore, como sigue sucediendo en algunos sectores en Galicia. Eso sí, a la gente pudiente que no le quiten su banda de gaitas en homenaje a los recién casados que salen del templo, por poner un ejemplo entre un millar.
Utilizar el asturiano en Asturias es para hablar de manera corriente con los paisanos, o para los que saben de letras y de lenguas como filólogos, políticos y neohippies, o para Xuan Bello, personaje que considero héroe romántico de nuestro tiempo. En realidad, para todo el mundo, pero mientras que para unos no es más que para pasar el rato, para los otros es un compromiso vital.
Sé que no soy ejemplo de nada; tampoco de asturiana. Mientras tanto saco mi cuaderno y voy apuntando términos que desconozco para ponerlos en práctica cuando me sea posible.
