Tengo sueño y hambre, dos síntomas por los que se podría deducir mi estado de cansancio en el día de hoy. Y es que ayer tuve un día muy agitado: clase de francés en casa, clase de pintura con renacuajos, de nuevo clase de francés, y, por último, entrevista de trabajo en una academia de bellas artes muy conocida en la ciudad, en pleno centro, la misma a la que acuden los niños de los padres pudientes, o pudentísimos, todo sea dicho. La jefa ni siquiera sospechó que había acudido a su misma academia hace dos años y que no se hizo caso a mi petición porque quizás no había escrito en un papel titulado Curriculum Vitae que tenía experiencia enseñando lo que más me gusta. Sin embargo, esta vez, después de haber estado toda la tarde allí sopesando el papelito mecanografiado y actualizado, proponiendo las bases de mi trabajo mientras ella revoloteaba de vez en cuando por las obras que retocaban algunas paisanas, me convocó a dar una clase para los más pequeños el viernes por la tarde.
La clase está preparada. Primero vamos a hacer dedos trazando diferentes dibujos: líneas rectas, líneas curvas, espirales, zig zags, líneas mixtas, contornos, sombreados, figuras pequeñas, medianas y grandes, improvisaciones abstractas y figurativas y todo lo que nos venga en gana. Para un niño ni siquiera puede resultar fácil coger un lápiz correctamente.
En segundo lugar vamos a observar lo que ocurre cuando se mezclan los colores primarios y comprobar los contrastes entre los complementarios. Para ello tengo pensada una plantilla con frutas y colores que se corresponden. Una manzana roja y un limón amarillo darán como resultado una naranja; un limón amarillo y un aciano azul producirán una lima verde; de la mezcla entre la manzana y el aciano saldrá una berenjena morada. Por último, colocaremos en la misma cesta, en grupos de dos, la manzana y la lima, el limón y la berenjena, y el aciano y la naranja. Voilà!
En función de todo ello, sabré si el lunes comienzo allí como profesora. Alea jacta est, pienso, y, por supuesto, espero que también cuente mi esfuerzo.